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Testimonio egresada: Seamos Artistas

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Seamos Artistas

Los pasos que damos, podemos pensarlo como trazos de un dibujo, quizás un garabato eterno de líneas que se entrecruzan entre sí, que no se ven claras y que terminan viéndose como solo un círculo coloreado. Puede que no entendamos en esta mirada la figura que ha sido creada, puede que la encontremos simple, sin gracia, ni sentido. Puede que generemos una distancia con ella, como sintiéndola no parte de nuestra creación, no acorde a las líneas que debemos dibujar, pero ¿quién sabe realmente cuáles son los trazos que debemos esbozar?

Nos encontramos insertos en un espacio en el que se nos impulsa a tomar decisiones desde una temprana edad, si nos gustan las artes plásticas o la música, si queremos ser humanistas, o sacar un técnico, si queremos aprender algún instrumento o practicar algún deporte. Decidir, siempre decidir ¡puede ser tan complejo! Existen tantas alternativas, como posibilidades de acción, porque nuestros deseos y anhelos pueden ser infinitos y ellos, de alguna forma u otra, empiezan a demarcar qué trazos son los que se comienzan a dibujar en el lienzo de nuestra existencia. 

Ser consciente del proceso es complejo, porque somos complejos, porque nos encontramos plagados de experiencias, pensamientos y sentimientos, que finalmente son las extremidades y la pluma de los trazos que generamos. Así, las pasiones, los fracasos, las dichas, las penas, son parte de un todo que termina siendo el motor de acción para nuestro cuadro. En el que al final, ese círculo coloreado es solo un punto más dentro de trazos más grandes, que implican acciones más grandes.

La sensibilidad siempre estuvo presente en mi vida, mi manera de conducir esa sensibilidad fue principalmente con los libros y con la música. Siempre admiré descubrir los mundos que se encontraban tras cada palabra que era impresa en cada hoja de cada libro, la música por otro lado fue mi medio de escape, porque la música puede liberar, nos hace sentir y empatizar con otros. 

A pesar de toda la sensibilidad que me rodeaba, al momento de decidir qué estudiar, escogí una carrera de corte tradicional, porque viniendo de un colegio “de excelencia” ese crees que es el camino que debes tomar, que ésos son los trazos que te corresponden. Pero las instancias son sabias e impidieron, a pesar de mis esfuerzos, lograr entrar a la carrera que quería. Fue ahí cuando me matriculé en College de Ciencias Sociales, me explicaron la malla y la posibilidad que tenía de lograr la meta que tenía. A cada hora que pasaba dedicándole tiempo a los textos, las clases o estudiando con mis compañeros, más me convencía de que el camino que creía que era mío, no me pertenecía, ya no formaba parte de mí, me di cuenta que mis posibilidades eran infinitas en un espacio que está pensado para lo flexibles o plásticos que podemos ser como personas y que por ende, debía aprovecharlo. 

No diré que fue sencillo, es complejo saber realmente qué cosas te gustan, qué realmente te mueve, para qué también eres bueno. Pero todas esas líneas que se vieron como difusas para mí en algún momento, lograron tener claridad. Somos la suma de un todo con el que nos debemos sintonizar para escoger. Porque finalmente, lo que se ha creado está hecho para nosotros.

Así, comenzaron a pasar lo semestres, empecé a trabajar en las Tutorías Par de College y también, después de muchas vueltas, terminé realizando un major en comunicaciones, un minor en sociología y un minor en Crítica de las Artes y Cultura. En el que, en mi último año, tuve la oportunidad de realizar una pasantía en EduLab UC, para luego quedarme trabajando como Encargada de Comunicaciones de la Dirección de Transferencia y Desarrollo. De manera paralela, decidí continuar estudiando haciendo un diplomado en Periodismo Cultural, Crítica y Edición de Libros, como además un curso de diseño gráfico. Como Encargada de Comunicaciones en una oficina de innovación, realizaba notas, diseñaba, hacía fotografía y producía eventos. Sin las capacidades que me entregó el programa a partir del trabajo realizado en las Tutorías Par con los novatos, los cursos de la malla común, como también los ramos de estética asociados al arte y al potenciar mi mirada sensible, no creo que el camino que finalmente era mío, hubiera sido posible. 

En mi último año en el colegio, tuvimos la posibilidad de leer Altazor de Vicente Huidobro en el la tarea era realizar una respuesta a cada canto que posee el libro. Mi grupo realizó la respuesta al canto VII, canto que es el ejemplo claro del Creacionismo, movimiento artístico del mismo autor. Siempre recuerdo la frase que finalmente pintamos en el lienzo para Vicente, “Nunca dejes de creer/crear”.

Esa es mi reflexión, no detengamos nuestros trazos, no dejemos de crear, de permitirnos las instancias, para creer, primero en nosotros mismos, en nuestros anhelos, las metas que nos mueven. Ni tampoco, dejar de crear para poder continuar en el movimiento de nuestras vidas, en el andar de nuestros pasos, en la sincronía de nuestros trazos. Seamos, a cada momento, los artistas del lienzo de nuestras vidas.

 

 

 

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